Relatos bajo la forma mágica de una propiedad ajena, la del lector. Autoría encubierta en mentira y espejo del que no soy... del que lee. Siniestro juego, encanto de una pasión más allá de mí mismo, inscripta en un otro siempre ausente de mí... agonía de un deseo que se hace signos: símbolos de quienes somos o hacia donde vamos... Entre el silencio y la línea que nos divide: palabras, traducciones de nosotros mismos, lenguajes de nuestra propia ausencia.
lunes, 14 de octubre de 2019
Cuáles
Cuáles son las canciones que se cantan
en las noches
antes de mi pronta muerte...
Que si ni las escucho
y la muerte llega.
Que si ni las respuestas llegan
tanto como llega la propia muerte.
Y sin cantar esas canciones
y sin saberlas.
Ya mi cadáver es vida
para otros muertos.
sábado, 5 de octubre de 2019
Otra
El silencio pálido
cuenta su propia historia
escondida
en las palabras
no dichas.
Algunos corceles negros
parten al alba.
He escuchado también
los ángeles que me abrigan.
Mentiras dicen los infiernos.
martes, 1 de octubre de 2019
Mentiras
Hay que sacar el turno para que te vea el que te atiende y te de lo que necesitas para que él sepa lo que tenés. Luego, llevar los resultados para que te den de tomar o ponerte en el cuerpo lo que está escrito que corresponde para lo que tenés o te pasa...
La industria farmacéutica, la medicina y las instituciones han creado los circuitos que justifican la salud que se pierde por el mismo comercio, la misma mentira y las mismas instituciones. Sin embargo, hay factores que nos enferman pero cuenta tu chiste y se bueno en ello para crear el mundo donde no te atrapen.
La industria farmacéutica, la medicina y las instituciones han creado los circuitos que justifican la salud que se pierde por el mismo comercio, la misma mentira y las mismas instituciones. Sin embargo, hay factores que nos enferman pero cuenta tu chiste y se bueno en ello para crear el mundo donde no te atrapen.
domingo, 29 de septiembre de 2019
Suspiro
La reluciente pasión en las modernas vidrieras de tiendas prontas a abrirse por ofertas de temporada.
Y el ensueño de las consumidoras por vestidos en descuentos y las vanas compras impulsivas.
Todo era un sol de primavera y las nuevas lluvias con vientos y alergias.
En el cajón vetusto de un armario chillón se escondían viejas prendas que ya nadie usaba.
Entre ellas el polen de otras primaveras a veces con soles menos opulentos aunque no por eso menos excitantes a la hora de la siesta.
Ella se puso el nuevo vestido rojo y él, excitándose al verlo, le propondría recostarse juntos en una tarde de campo para hacerlo desnudos luego de haberse rasgado las vestiduras.
No todas las alergias actúan del mismo modo.
Pero ese vestido rojo contagió su ritual de sexo desenfrenado al golpe de luz que en sus pupilas dio aquella tarde que ella lo vistiese por primera vez.
sábado, 28 de septiembre de 2019
Invocación a la Osa Mayor - Ingeborg Bachmann
Osa Mayor, baja, hirsuta noche,
animal de piel de nubes con ojos viejos,
ojos de estrellas,
por la espesura irrumpen relucientes
tus patas con las garras,
garras de estrellas,
mantenemos despiertos los rebaños,
pero encantados por ti, desconfiamos
de tus flancos cansados y de tus dientes
agudos y semidescubiertos,
vieja osa.
Una piña: vuestro mundo.
Vosotros: sus escamas.
Yo la muevo, la hago rodar
desde los abetos del principio
hasta los abetos del final,
la resoplo, la pruebo en la boca
y la agarro con las zarpas.
Ya tengáis miedo o no lo tengáis,
pagad en la limosnera y dadle
al ciego una buena palabra,
para que sostenga a la osa de la correa.
Y sazonad bien los corderos.
Podría ser que esta osa
se soltara, no amenazara ya más
y corriera tras todas las piñas caídas
de los abetos grandes y alados
que cayeron del paraíso.
Arriba
En una escalera al cielo
van dos insectos
escalón por escalón.
Vienen otros a vestirlos de pompa,
pues la solemne procesión ascendente
requiere de toda solemnidad como regla.
El pago por subir es perder la propia identidad.
Y, sin identidad,
¿quién puede asegurar la verdadera gloria?
Ya somos muchos los pateados escalones abajo
por intentar una magia prohibida.
Ya somos pocos y menos quedamos.
Por si acaso el sol, de tanto en tanto,
abrimos las alas...
Pero el silencio de dejar de ser
es una cadena de duelos que no puede menos
que hacer el calvario por subir una escalera
donde no hay felicidad ni abajo, ni en la subida.
ni arriba mismo.
martes, 24 de septiembre de 2019
Identidad
¿Quién vengo a ser en este mar de susurros?
¿Cuántas canciones canta una noche cuando el día no llega?
¿Preso de qué verdades quedó mi nombre inocente?
Padre: ya has partido con los muertos y, sin embargo,
yo no sé dónde partir para poder volver a ser alguien.
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